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Capital emprendedor que genera impacto real en la agricultura de América Latina y el Caribe
Capital emprendedor que genera impacto real en la agricultura de América Latina y el Caribe
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La toma de decisiones en la agricultura hoy en día está mediada por cuestiones como algoritmos de riego, plataformas de crédito móvil o desarrollo de proteínas alternativas que compiten en mercados masivos. Sin embargo, en America Latina y el Caribe (ALC) estas innovaciones siguen siendo excepcionales dentro de su ecosistema financiero.  El capital emprendedor o venture capital (VC) en agricultura de nuestra región apenas alcanza el 1%, por lo que cerrar esta profunda brecha de financiamiento es el desafío más urgente para la resiliencia económica de nuestros mercados emergentes.  

Un ecosistema que madura, pero con asignaturas pendientes

Tras la corrección de mercado iniciada en 2022, el ecosistema de VC de ALC está en una fase de estabilización, con inversiones anuales de entre US$4.000 y US$5.000 millones con un énfasis renovado en la eficiencia operativa y el crecimiento sostenible, según LAVCA, la asociación para inversiones de capital privado en América Latina. (LAVCA, Industry Data 2026).

Aun así, en ALC el capital está altamente concentrado en fintech y comercio electrónico, que absorben el 63% de la inversión, mientras que la participación del VC en la representa solo el 0,06% del PIB regional, muy por debajo del promedio global de 0,33%.    

El rol catalítico de BID Lab: invertir como ancla para movilizar a otros

Frente a este panorama, el VC es un mecanismo idóneo de BID Lab para apoyar la innovación en etapas tempranas con capacidad de escalar soluciones.  

Como inversionista ancla, el brazo de innovación y venture del Grupo BID ofrece un respaldo y reputación que sirven para atraer a otros inversionistas en fondos especializados.  Es el caso, por ejemplo, de AgVentures II, gestionado por SP Ventures, y de Opportunity Fund I, administrado por The Yield Lab LATAM, con los que BID Lab ha comprometido US$8 millones de recursos propios, complementados con US$11 millones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés).    

Este capital semilla ha permitido estructurar dos fondos de aproximadamente 60 y 45 millones de dólares, respectivamente, y en 2025, la apuesta se renovó con la aprobación de US$8 millones para AgVentures III, incluyendo recursos movilizados de Taiwán.  Con estos fondos, BID Lab tiene exposición indirecta a más de 40 startups de agtech en ALC.

Pero nuestro aporte va más allá del financiamiento, ya que este modelo permite movilizar capital privado, fortalecer la gobernanza e incorporar prácticas estrictas de medición de impacto.  

Además, al diversificar riesgos a través de portafolios, y dado que una proporción limitada de inversiones genera la mayor parte de los retornos, este enfoque permite acceder a innovaciones de alto potencial y pasar de proyectos aislados a transformaciones de carácter sistémico.

Un portafolio agtech con impacto real

La mayor parte de las startups agtech del portafolio de BID Lab, están concentradas en Brasil y Argentina, con fuerte expansión hacia México, Colombia, Chile y Uruguay.  

Entre las empresas con al menos dos años de permanencia, el 68% tiene un aumento promedio de ingresos anuales cercano al 70%, lo que es una señal clara de tracción y potencial de escalabilidad. Asimismo, la cartera de BID Lab promueve la inclusión: el 60% de las empresas cuenta con mujeres en roles ejecutivos clave.  

La innovación agtech está transformando la agricultura en ALC con soluciones que responden a desafíos concretos del sector y que están lideradas por startups que generan un impacto real en las cadenas de producción como:

  • Kilimo (Argentina): que utiliza algoritmos para optimizar el riego y reducir el uso de agua, colaborando con clientes globales como Google y Coca-Cola FEMSA.  
  • Ucrop.IT (Argentina): que digitaliza con precisión la trazabilidad sustentable de los cultivos. 
  • Heartbest (México): que lleva alimentos innovadores basados en plantas a las góndolas de Walmart y Costco. 
  • Gênica (Brasil) y Puna Bio (Argentina): que desarrollan bioinsumos que restauran la salud del suelo y disminuyen el uso de agroquímicos.   
  • Agrolend (Brasil), Traive (Brasil) y Verqor (México): que democratizan el acceso al crédito para pequeños y medianos productores agrícolas.

El impacto agregado ya es significativo. El portafolio de SP Ventures reporta un alcance a más de 171.000 agricultores y 54 millones de hectáreas, así como 786.000 toneladas de agroquímicos evitados, gestionando más de US$570 millones en volumen de crédito.  

Por su parte, el fondo de The Yield Lab LATAM prevé beneficiar a 270.000 pequeños y medianos productores, traduciéndose en mayor productividad e ingresos.  

Capital clave para construir entornos tecnológicos

Cuando el capital paciente y catalítico se combina con gestores especializados y una tesis de impacto rigurosa, el VC deja de ser una promesa para convertirse en un motor de cambio estructural.  

En un sector como el agrícola, que históricamente se ha visto relegado por los flujos de inversión tradicionales, las soluciones basadas en datos, inclusión financiera y biotecnología que ya operan sobre el terreno, demuestran que la asignación estratégica de capital es clave para construir el entorno tecnológico que protegerá los recursos naturales y garantizará la resiliencia climática del planeta. 

Los sistemas agroalimentarios de nuestra región no son únicamente una oportunidad de inversión atractiva, sino una condición indispensable para lograr un desarrollo regional sostenible y equitativo. El ecosistema emprendedor de nuestra región tiene ahí un buen campo de cultivo para seguir creciendo y generar impacto real en América Latina y el Caribe. 

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