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Del laboratorio al mercado global: cómo Chile está construyendo un ecosistema deep tech
Del laboratorio al mercado global: cómo Chile está construyendo un ecosistema deep tech
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¿Qué hace falta para que un descubrimiento científico trascienda el laboratorio y llegue al mercado? Responder esa pregunta es clave para acelerar innovaciones capaces de transformar la vida de millones de personas, desde nuevas terapias y alimentos hasta tecnologías para la transición energética y una agricultura más resiliente.

Este tipo de innovación —conocida como deep tech— se caracteriza por largos ciclos de desarrollo, una elevada incertidumbre tecnológica y necesidades importantes de capital antes de generar ingresos. Son inversiones de alto riesgo, pero también con un enorme potencial de impacto económico y social cuando logran validar sus hipótesis y escalar.

En sectores como la biotecnología, la alimentación o la salud, muchas de estas soluciones nacen en laboratorios de investigación. El desafío consiste en convertir una patente, una publicación científica o un descubrimiento tecnológico en una empresa capaz de competir en mercados globales. Para lograrlo, no basta con producir conocimiento: se necesitan ecosistemas de innovación que conecten ciencia, financiamiento, talento, infraestructura y demanda.

Con el objetivo de comprender mejor las oportunidades y desafíos de este sector emergente, BID Lab realizó un diagnóstico del ecosistema deep tech en Chile.  Aunque aun se encuentra en una fase incipiente, el ecosistema exhibe señales alentadoras y maduración y un algo potencial para impulsar la innovación y la transformación productiva.  A continuación, compartimos los principales hallazgos.

El análisis de Chile: capacidades y brechas para el escalamiento

De acuerdo con el estudio, Chile ha fortalecido sus capacidades científicas y ha incrementado la inversión en investigación y desarrollo. Cuenta con una nueva generación de emprendedores que están construyendo empresas desde la frontera del conocimiento. Sin embargo, persisten desafíos importantes para transformar el conocimiento en scaleups1 sostenibles que luego puedan convertirse en líderes globales.

El estudio identifica cuellos de botella que ralentizan el escalamiento de la innovación profunda y dificultan su paso por el denominado "valle de la muerte" tecnológico, la etapa entre la validación de una tecnología y su llegada al mercado.  Entre los principales desafíos de encuentran:

•    Desarticulación entre ciencia y empresa: aunque Chile cuenta con un acervo superior a los 18.300 doctores, el 62% trabaja en universidades y apenas un 7% participa en el sector empresarial. Esta asimetría restringe la transferencia directa de conocimiento hacia el tejido productivo.
•    Déficit de financiamiento para el escalamiento: solo un 10% del venture capital disponible nacionalmente se orienta a verticales deep tech. Esto genera un déficit de financiamiento especializado para apoyar las etapas de maduración tecnológica intermedia (Technology Readiness Levels —TRL— 5 a 7), obligando a las startups chilenas a depender en exceso de fondos públicos o a emigrar.
•    Incentivos académicos desalineados: los sistemas de evaluación y acreditación universitaria vigentes (principalmente los de la Comisión Nacional de Acreditación - CNA2), siguen privilegiando la publicación de investigaciones teóricas por encima del patentamiento, la relación con la industria o el desarrollo de spin-offs académicas.
•    Infraestructura técnica insuficiente: si bien el país cuenta con más de 800 laboratorios y 30 centros tecnológicos, las capacidades son limitadas para las fases avanzadas de pilotaje, demostración técnica y validación bajo normas industriales (GMP/GLP).
•    Participación limitada del sector privado: los actores corporativos aún cumplen un rol limitado como validadores tempranos, primeros clientes o inversionistas estratégicos. Se requiere avanzar en esquemas de venture client, profundizar la inversión corporativa y masificar cultura de innovación y validación temprana en entornos reales de demanda.

Cinco ejes estratégicos de BID Lab para el ecosistema chileno

Frente a este panorama, el estudio plantea una hoja de ruta para catalizar la inversión en etapas tempranas:

1.    Crear instrumentos mixtos de financiamiento y modelos de venture client. Combinar fondos públicos no dilutivos con capital privado, impulsar la coinversión corporativa y promover esquemas en los que grandes empresas actúen como primeros clientes y validadores tecnológicos, para superar el déficit de validación técnica.
2.    Invertir en infraestructura de pilotaje y articulación de hubs regionales. Fortalecer laboratorios y plataformas colaborativas que aceleren el paso de prototipos de laboratorio a validación industrial, potenciando centros tecnológicos regionales y ecosistemas emergentes en diversas zonas del país.
3.    Ofrecer formación en gestión tecnológica y validación temprana con clientes. Más del 70% de las startups deep tech chilenas son lideradas por perfiles científico-ingenieriles con una sólida base técnica, pero con menor experiencia comercial. Programas de mentoría y validación temprana con clientes pueden acelerar el desarrollo de equipos con capacidades tanto científicas como empresariales.
4.    Flexibilizar marcos regulatorios y ofrecer sandboxes sectoriales. Impulsar una estrategia nacional de deep tech, junto a marcos normativos y vías de certificación que faciliten la transferencia tecnológica y reduzcan el tiempo de llegada al mercado.
5.    Crear softlanding y conexión con la diáspora científica. Dado el tamaño relativamente acotado del mercado chileno para tecnologías altamente especializadas, fortalecer alianzas con aceleradoras internacionales y redes de científicos en el exterior puede facilitar la expansión global sin que las empresas deban trasladar completamente sus operaciones.

De la ciencia de frontera al impacto empresarial

El estudio documenta casos de éxito que demuestran que cuando se han articulado ciencia, financiamiento y mercado, las deep tech chilenas han conseguido escalar mundialmente. Compartir estas historias es clave para inspirar a nuevas generaciones de emprendedores basados en ciencia y tecnología.

NotCo ha llevado la inteligencia artificial generativa al desarrollo de nuevos alimentos, acelerando procesos de formulación molecular que antes tomaban años. Zippedi ha desarrollado robots autónomos con visión artificial que crean gemelos digitales de las góndolas para optimizar la gestión del inventario en el comercio minorista. Pewman Innovation, por su parte, ha validado una bioformulación basada en microorganismos extremófilos y nanotecnología que fortalece la resiliencia de los cultivos frente a heladas y sequías. 

Estos casos muestran que Chile cuenta con el talento científico y emprendedor para generar innovación de alcance global. El siguiente paso consiste en crear las condiciones para que historias como estas dejen de ser excepcionales y se conviertan en parte del funcionamiento habitual del ecosistema.

Lograrlo requerirá una acción coordinada entre gobiernos, universidades, empresas, inversionistas y centros de investigación. Fortalecer esas conexiones permitirá acelerar la transferencia de conocimiento, impulsar nuevas empresas basadas en ciencia y desarrollar soluciones con impacto para Chile, América Latina y el Caribe.

Conoce el estudio completo y descubre cómo se están fortaleciendo los ecosistemas que impulsan la próxima generación de startups de base científica en América Latina y el Caribe.

1 Scaleup: empresa que ya validó su modelo de negocio y se encuentra en una fase de crecimiento acelerado, con capacidad de expandirse a nuevos mercados.
2 CNA: organismo responsable de los procesos de acreditación de la educación superior en Chile.

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