Asumir el liderazgo de BID Lab, el brazo de innovación y venture del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo, no es simplemente un paso más en mi carrera profesional, sino más bien la llegada a un destino largamente esperado. Lo hago con la convicción de que este es un espacio único desde el cual podemos impulsar, de manera audaz y transformadora, la innovación así como el desarrollo sostenible y resiliente en América Latina y el Caribe (ALC).
Mi visión para BID Lab es que sea un motor de enfoques novedosos y originales para obtener resultados y mejorar vidas. Esto significa ir más allá, y trabajar junto a los innovadores para guiarlos y convertir sus ideas en soluciones reales y tangibles para la región. En esta nueva etapa, la disciplina y el enfoque serán esenciales para maximizar nuestro impacto.
Transformación digital con un propósito humano
La transformación digital es nuestra dirección estratégica. Nos enfrentamos a una mega tendencia cuyo impacto es tan profundo que sería imprudente no organizar nuestra estrategia en torno a ella. Debemos aprovechar esta fuerza en beneficio de la mayoría, no solo de unos pocos privilegiados.
Con el diseño y capital adecuado, sumado a una gobernanza sólida, podemos utilizar la tecnología para transformar y crear incentivos que beneficien a las comunidades desde sus bases.
Más que capital: el valor intangible de la asociación
Si bien los recursos financieros son importantes, no son nuestra principal contribución. Nuestro verdadero valor radica en el rigor, la experiencia y la trayectoria comprobada del Grupo BID, el principal banco multilateral de desarrollo para América Latina y el Caribe, que apoya el desarrollo impulsado por el sector privado con alcance global.
Al apoyar el emprendimiento en etapas tempranas, fomentar el desarrollo de nuevas tecnologías y activar mercados innovadores, nos hemos ganado la confianza de emprendedores, organizaciones e inversores, convirtiendo sus sueños en negocios viables y soluciones que abordan los retos a los que se enfrentan millones de personas.
Las empresas a las que apoyamos nunca deben sentirse limitadas por la geografía. Su potencial debe extenderse mucho más allá de donde comenzaron. Al crear los entornos adecuados —normativos, financieros e institucionales— podemos ayudar a que las innovaciones nacidas en la región crezcan, se expandan y generen impacto tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales.
Una cultura de innovación sin miedo al fracaso
Si decimos que queremos innovar, debemos estar dispuestos a asumir riesgos, ser coherentes y responsables, cuando esos riesgos no conduzcan al éxito inmediato. El miedo al fracaso es uno de los mayores obstáculos para la innovación. Mi objetivo es consolidar una cultura de confianza en BID Lab, en la que el equipo se sienta respaldado para experimentar, asumir riesgos calculados y aprender de los fracasos en la búsqueda de grandes oportunidades que puedan mejorar la calidad de vida en nuestra región.
Asumir riesgos no significa actuar de forma caótica. Se trata de una práctica que se basa en habilidades profesionales, análisis reflexivos, buenas metodologías y mecanismos de control sólidos, todos ellos bien establecidos en nuestra institución.
El factor clave que determinará el éxito de esta estrategia es nuestra mentalidad. Debemos reconocer la influencia que tenemos y utilizar ese poder para abrir puertas, porque esa es una de nuestras mayores fortalezas institucionales.
Un mensaje para los innovadores: traigan sus ideas y soluciones
A los innovadores y emprendedores de toda la región, el mensaje principal es que BID Lab está más preparado que nunca para apoyarlos, gracias al compromiso renovado de nuestros países donantes, que han ratificado un plan para impulsar nuestra capacidad financiera.
No dejen de soñar: acérquense con sus ideas y soluciones. Los apoyaremos para transformarlas en acciones, trabajando codo a codo con socios externos, el BID y BID Invest para maximizar su escala e impacto.
Al final del día, hemos comprometido nuestras carreras con la convicción de que las cosas pueden ser mejores. La tarea es ambiciosa pero clara: asegurar que nuestro esfuerzo conjunto, realmente se traduzca en desarrollo.