En la última década, el ecosistema de inversión de impacto y venture capital ha experimentado una transformación sin precedentes. Lo que antes era considerado como “un nicho” se ha convertido en tendencia donde cada vez más fondos incorporan estrategias de sostenibilidad, tesis de impacto y criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG por sus siglas en inglés) en su ADN operativo.
Sin embargo, con la madurez del mercado, también crecen las exigencias de los limited partners (LPs), reguladores y otros stakeholders, quienes más allá de meras proyecciones, exigen evidencia y transparencia total sobre los resultados alcanzados.
Esto genera una tensión que diversos estudios han revelado: aunque la mayoría de los inversionistas reportan incluir en sus mediciones los resultados sociales o ambientales, sigue existiendo una brecha entre “medir” y “gestionar” estratégicamente ese impacto. Es decir, se recopilan datos, pero no siempre se utilizan para orientar decisiones de inversión, fortalecer modelos de negocio o identificar nuevas oportunidades.
El desafío que se presenta radica en pasar de declaraciones de intención y marcos de reporte, a sistemas robustos de gestión que realmente influyan en la estrategia de las empresas y su desempeño financiero.
Más allá de los datos
Abordar el impacto principalmente como una tarea administrativa para satisfacer a donantes o reguladores genera patrones que limitan el crecimiento de los fondos y startups.
Con frecuencia, las métricas tienden a concentrarse únicamente en datos cuantitativos como número de beneficiarios, volumen de créditos otorgados o consumo de recursos naturales, sin profundizar en los cambios estructurales generados.
Esta falta de visión da lugar a estrategias de impacto fragmentadas y desconectadas del comité de inversión, lo que se traduce en oportunidades de mercado perdidas, responsabilidades fiduciarias imprevistas y la subestimación de riesgos materiales con efectos en los retornos en el mediano y largo plazo.
Generando ventajas competitivas
Cuando el impacto se incorpora desde la tesis inicial de inversión, se convierte en un lente que permite ver lo que otros ignoran: riesgos regulatorios anticipados, mayor resiliencia operativa y una conexión más profunda con el talento y el cliente final.
Esto es una de las razones, por ejemplo, que ayudan a explicar el éxito de Nubank. El neobanco brasileño no construyó su éxito a pesar de su enfoque social, sino gracias a él. Su propuesta de valor se basó en la inclusión financiera de poblaciones históricamente excluidas por el sistema bancario tradicional.
Lo que comenzó como una tesis de impacto (servir a quienes los bancos convencionales ignoraban), se tradujo en una ventaja competitiva arrolladora: una base de más de 100 millones de clientes y una valoración de mercado que superó los US$ 40 mil millones.
Programa de Fortalecimiento del Impacto de BID Lab
Entendiendo que este cambio de paradigma requiere estructura y acompañamiento técnico, BID Lab presenta el Programa de Fortalecimiento del Impacto (IEP por sus siglas en inglés), diseñado para maximizar el impacto social, ambiental y económico de sus inversiones en América Latina y el Caribe.
Las áreas estratégicas de enfoque son: impacto ambiental positivo, igualdad de oportunidades, acceso equitativo para todas las poblaciones, reducción de la pobreza y vulnerabilidad e implementación responsable de tecnologías digitales.
Con el propósito de acompañar a fondos de venture capital y startups de la mejor manera, nos hemos aliado con más de 30 firmas consultoras, que son líderes globales en los pilares estratégicos de la iniciativa.
En conjunto, trabajamos para desarrollar planes de mejora adecuados a cada cliente, considerando su nivel de desarrollo, objetivos estratégicos y modelo de negocios.
Método para la acción
El programa parte de un diagnóstico para identificar brechas concretas de impacto y, a partir de ahí, diseñar planes de mejora accionables y a la medida. A su vez, apoya la integración de perspectivas sobre clima, naturaleza, acceso a mercados, igualdad de oportunidades e impacto social en la tesis de inversión, mientras fortalece las capacidades de medición y gestión de las empresas.
De igual manera, más allá de iniciativas aisladas, abre lugar a la generación de sinergias integradas al corazón del modelo de negocios, buscando desbloquear nuevos mercados, reducir riesgos e identificar nuevos productos y servicios.
Una transformación inteligente
Para los fondos de venture capital y las startups, la transición de solo cumplir a generar valor estratégico es una manera de fortalecer los procesos de innovación, transparencia y preparación para los desafíos del futuro.
La meta final es clara: estructurar el impacto para que sea una pieza fundamental de la forma en que una empresa invierte y crece, pero, además, un motor en la generación de valor a largo plazo en toda América Latina y el Caribe.
Si te interesa conocer más sobre el Programa de Fortalecimiento del Impacto, sus postulaciones y alianzas estratégicas, te invitamos a visitar la página oficial del programa para enterarte de las últimas novedades y oportunidades.