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De la primera apuesta a un mercado consolidado: tres preguntas que guían la conversación en GET Forum en Quito
De la primera apuesta a un mercado consolidado: tres preguntas que guían la conversación en GET Forum en Quito Octubre 05, 2026

Por Kusi Hornberger, jefe de la División de Estrategia y Conocimiento de BID Lab

Cuando el predecesor de BID Lab, el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), realizó sus primeras inversiones de venture capital en América Latina en la década de 1990, esta clase de activo apenas comenzaba a desarrollarse, con pocos gestores locales, trayectorias limitadas y escasos antecedentes de salidas. La propuesta exigía que los inversionistas institucionales pusieran precio a un mercado que aún no se había construido.

El año pasado, los inversionistas de venture capital destinaron US$2.200 millones a rondas de inversión en etapas tempranas en América Latina y el Caribe, según LAVCA. Se puede debatir si ese volumen es grande o modesto; lo que está fuera de discusión es que hoy existe una clase de activo consolidada donde antes no la había. Y no fue la espera pasiva lo que permitió construirla. Fue una construcción activa: un fondo pionero que demostró que podía surgir un gestor local; una primera salida que demostró que el capital podía generar retornos; reformas regulatorias específicas aquí; emprendedores que volvían a fundar empresas allá. Todo ello impulsado por quienes estuvieron dispuestos a asumir riesgos desde el inicio, antes de contar con evidencia concluyente.

Esto plantea una pregunta aún más importante: si fue posible construir desde cero el mercado de venture capital, ¿qué mercados podemos construir ahora?


El puente que falta

Las cifras agregadas suelen ocultar cuellos de botella estructurales. La mayor parte del venture capital se concentra en unas pocas capitales, sectores consolidados y modelos de negocio de consumo ya conocidos. Ecuador, país anfitrión de GET Forum esta semana, ilustra este patrón. Un nuevo diagnóstico de su ecosistema de emprendimiento dinámico lo muestra con claridad: existe una gran energía emprendedora en todo el país, pero también una brecha crítica en el punto en el que los emprendimientos con alto potencial deberían transformarse en empresas escalables y atractivas para la inversión.

En América Latina y el Caribe, la principal limitación rara vez es la falta de emprendedores. Lo que falta es un puente entre lo que necesitan las empresas en crecimiento y el tipo de capital y apoyo operativo disponible.

Veamos un ejemplo concreto de nuestro propio portafolio. El fondo 500 LatAm Luchadores III, respaldado por BID Lab en 2020, cuenta actualmente con 111 startups. Un tercio tiene al menos una mujer entre sus fundadores, lo que lo sitúa en el cuartil superior de los más de 100 fondos que hemos apoyado, y en 2024 las empresas de su portafolio llegaron a más de 13 millones de clientes. Cinco de estas empresas son ecuatorianas: Aora, Databits, Reliv, Picker y TAXO. Un dato especialmente relevante es que las cinco venden actualmente en México. Su expansión demuestra cómo las plataformas regionales pueden conectar a las empresas con clientes más allá de sus mercados de origen. El año pasado, BID Lab comprometió US$2 millones al fondo sucesor, diseñado específicamente para impulsar ecosistemas en etapas tempranas como el de Ecuador.

Me incorporé a BID Lab hace cinco semanas como Chief Strategy Officer, con un mandato claro: determinar qué mercados necesita la región a continuación y qué herramientas catalíticas se requieren para construirlos. BID Lab ha iniciado una nueva etapa, alineada con la estrategia institucional del Grupo BID para llevar la innovación emprendedora a escala y convertirla en impacto de desarrollo sostenible. Nuestra ambición colectiva es clara: mejorar la vida de 50 millones de personas, contribuir a que 1,5 millones de empresas en crecimiento mejoren su productividad y movilizar más de US$1.000 millones en recursos.

Este martes por la tarde, mientras modero nuestras cuatro sesiones de GET Insights en Quito, concebidas para compartir datos y conocimiento, llevo conmigo tres preguntas centrales:

1. ¿Qué mercados vale la pena construir ahora?

El modelo de venture capital basado en la ley de potencias fue diseñado para identificar casos extraordinarios en el sector de consumo y ha generado historias de éxito notables. Sin embargo, centrarse exclusivamente en unicornios tecnológicos orientados al consumidor ofrece una hoja de ruta incompleta para una economía en la que gran parte del empleo formal se concentra en empresas que quizá nunca coticen en bolsa.

Necesitamos ampliar la mirada hacia empresas dinámicas que crecen de manera sostenida en sectores como agricultura, salud, logística, adaptación climática y productividad industrial; empresas que buscan deliberadamente equilibrar la viabilidad comercial con el impacto social.

Las tecnologías de frontera aceleran este cambio. La principal oportunidad para América Latina rara vez consiste en entrenar desde cero grandes modelos fundacionales de inteligencia artificial; está, más bien, en construir sobre la infraestructura tecnológica global y adaptarla a las realidades de la región.

Un ejemplo interesante de un fondo que respaldamos recientemente podría parecer poco atractivo a primera vista: un software para talleres mecánicos independientes que integra herramientas de diagnóstico por voz, adquisición de repuestos y capital de trabajo integrado, y que ya presta servicios a más de 1.400 talleres. Nadie lo llamará un unicornio. Pero representa algo mucho más transformador: productividad sistémica para la economía real.

¿Qué mercados pueden venir ahora que sean capaces de generar simultáneamente sostenibilidad financiera, reducción de la pobreza, resiliencia e inclusión profunda y sistémica?

2. ¿Qué conocimiento necesita más la región en este momento?

Los economistas del desarrollo producen investigación y evidencia, pero quienes están desarrollando soluciones sobre el terreno necesitan conocimiento que puedan llevar a la práctica. En BID Lab estamos diseñando un enfoque de nuestra agenda de investigación basado en la demanda, que funcione como una herramienta estratégica para orientar nuestra búsqueda, afinar nuestra capacidad de selección e identificar tecnologías emergentes, modelos de negocio innovadores y oportunidades en mercados de frontera.

Queremos explorar preguntas prácticas que puedan incidir en la asignación de capital y apoyar la toma de decisiones. Estas son algunas de las principales preguntas de investigación que estamos escuchando:

  • IA y base de la pirámide: ¿Cómo está transformando la inteligencia artificial la economía unitaria de las startups y ampliando su capacidad para comprender y atender a poblaciones de menores ingresos?
  • Startups de alto crecimiento e impacto: ¿Cuál es la relación empírica entre las empresas B2B de alto crecimiento, la creación de empleos de calidad, la productividad de las pymes y un crecimiento económico más amplio?
  • Tecnologías de frontera: ¿Cómo se desarrollarán el deep tech, la IA física y las tecnologías cuánticas en América Latina y el Caribe, y qué oportunidades concretas crearán para quienes desarrollan soluciones en la región?

Antes de definir nuestra próxima agenda de investigación, queremos escuchar al ecosistema: ¿qué información operativa crítica hace falta hoy y dónde ven la mayor oportunidad para cofinanciar o colaborar en la búsqueda de respuestas?

3. ¿Qué impacto están generando estos mercados?

Un mercado puede tener liquidez financiera y, aun así, no beneficiar a las comunidades a las que pretendía servir. La única manera de saber la diferencia es mediante evidencia empírica rigurosa.

Fortalecer esa base de evidencia es un elemento central de la estrategia que estamos implementando en BID Lab:

  • Perfeccionar la teoría del cambio que vincula directamente nuestras inversiones catalíticas con resultados concretos de desarrollo.
  • Afinar las tesis de inversión desde el primer día, definiendo explícitamente el impacto esperado, los beneficiarios y el marco de medición antes de desplegar el capital.
  • Implementar herramientas analíticas en tiempo real para hacer seguimiento de la reducción de la pobreza, la resiliencia climática y la equidad de género en todo nuestro portafolio activo, en lugar de tratar la evaluación como un ejercicio de cumplimiento posterior.

El objetivo de medir el impacto no es simplemente reportar; es orientar activamente nuestras decisiones. Nos proporciona información operativa temprana para saber si nuestro capital está generando desarrollo sistémico y la claridad necesaria para corregir el rumbo cuando no es así. Además, la evidencia que nos permite invertir con confianza es precisamente la que puede movilizar el capital privado e institucional que estos mercados todavía necesitan.

¿Cómo podemos medir el impacto sin imponer una carga excesiva a los emprendedores en etapas tempranas y qué herramientas o parámetros de referencia realmente nos ayudan a orientar mejor el capital?


Movilizar la inteligencia del ecosistema

Las conexiones son infraestructura, al igual que las redes de transporte o la fibra digital. GET Forum existe para construir y fortalecer esas conexiones.

Estas tres preguntas no son ejercicios académicos. En este momento estamos definiendo la estrategia de BID Lab para los próximos años, así como nuestra agenda de conocimiento y nuestro marco de impacto. Dado que la creación de mercados depende fundamentalmente de la inteligencia colectiva, quiero orientar nuestra agenda de la misma manera: incorporando perspectivas diversas y conocimiento directo de los mercados, en lugar de hacerlo desde un solo escritorio.

Hace treinta años, un grupo de pioneros institucionales apostó por que esta región podía desarrollar un ecosistema de innovación. Y tuvieron razón.

Construyamos juntos los próximos mercados.

GET Forum 2026 se celebra del 5 al 7 de octubre en Quito, Ecuador. Más información en www.getforumlac.org

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