Por Carolina Carrasco, Luis Alejandro Fernandez y Raquel Trigo
Cuando un migrante llega a su destino son muchos los desafíos que tiene que enfrentar. No solo deja atrás una vida personal, sino un trabajo, un negocio o referencias sobre su reputación financiera, profesional y/o comercial, entre otras, que son fundamentales para realizar transacciones y ganar reconocimiento y confianza en la nueva sociedad de acogida. La inclusión financiera es un pilar para la integración económica y social de las poblaciones migrantes.
Desde BID Lab, el laboratorio de innovación del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y BID Invest, el brazo del Grupo BID que trabaja con el sector privado, buscamos mejorar el acceso de la población subbancarizada, como la población migrante, a préstamos y otros servicios financieros adaptados a sus necesidades. Para ello hemos apostado una vez más por la innovación que, puesta al servicio de las poblaciones más vulnerables, pueda proporcionar acceso a productos y servicios esenciales.
El financiamiento aprobado en 2021 a Galgo, la fintech chilena conocida anteriormente como Migrante, ha permitido desarrollar con éxito un modelo que proporciona financiamiento productivo a grupos excluidos del acceso a productos y servicios financieros, principalmente a aquellos involucrados en la economía gig, vinculada a las plataformas digitales. Galgo ofrece productos financieros y créditos diseñados para atender sus necesidades específicas en la compra de vehículos y motocicletas, ampliamente utilizados como herramientas de trabajo para generar ingresos con servicios de movilidad urbana y de distribución a domicilio y logística.
El enfoque innovador de esta compañía radica en estructurar el financiamiento como préstamos respaldados por activos, a diferencia de otros agentes financieros que ofrecen crédito al consumo. Este nuevo planteamiento permite a Galgo extender sus servicios a poblaciones vulnerables y de bajos ingresos: el 72% de sus clientes en Chile son migrantes y un 43% gana menos de US$ 700 al mes. Un reciente informe del impacto generado por Galgo destaca que el 76% de sus clientes han accedido a empleos y han aumentado sus ingresos gracias a los servicios de la fintech.
La visión de impacto de la compañía la ha motivado a diseñar también una fórmula para contribuir a las metas de descarbonización en la región, promoviendo la electromovilidad, que hasta ahora ha visto frenada su expansión debido a sus elevados costes y a la falta de infraestructuras de recarga. En colaboración con COPEC, la compañía de petróleos de Chile, Galgo está lanzando un plan para comercializar motocicletas eléctricas y establecer una red de estaciones de intercambio de baterías.
El éxito de Galgo en Chile, donde tiene una participación de mercado del 25%, ha afianzado su expansión en Perú, México y Colombia. Actualmente la compañía está realizando una ronda de capital que busca expandir su cartera de crédito en estos países, fortaleciendo además su presencia e impacto en la región. El Grupo BID analiza en estos momentos su participación en esta nueva ronda de financiamiento, que incluiría asistencia técnica para que la compañía pueda dar un salto sustantivo en su estrategia de electrificación y descarbonización.
El camino hacia una mayor inclusión financiera que mejore vidas en America Latina se afianza con este tipo de iniciativas respaldadas por el Grupo BID que ponen la innovación al servicio de las poblaciones vulnerables y de un desarrollo sostenible de nuestra región.